Nota: Contenido erótico y LGBT, a discreción de usted como lector si decide llegar hasta el final o incluso empezar la lectura. Todo lo leído es mera ficción del escritor.
Seguro no estaba de hacerlo,
pero no podria ocultar este deseo,
ni las rejas podían detenerme,
era como si mi alma ardiera en llamas.
Y es que cada vez que tus labios
pronuncian mi nombre sin cesar,
algo interno se enciende,
y mi cuerpo por si solo se mueve.
Lo recuerdo como si fuese ayer,
solo de miradas nos cruzamos,
no fue difícil hallar una esquina,
esa donde el pecado se originó.
Cierro los ojos para escuchar tus labios
besar cada rincón de mi cuello,
mientras tus dedos se pierden en el laberinto,
tocando cada esquina buscando una salida.
Estaba tan cerrado pero lo hallaste,
llamaste a mi nombre sonriendo,
mientras mis labios apuntan al cielo
como cual lobo aullando entre gemir.
Ya no había miedo a ser descubierto,
éramos totalmente libres de hacerlo,
nadie podía decir que era amor,
o incluso que era lo contrario, solo llamas.
Un último gemido por nuestras vidas,
parece que nos están mirando,
pero nada nos detiene,
convirtamos esto en el mejor escenario.
Así que solo...
di mi nombre para encontrarte,
y nunca extrañarte,
porque allí estaré.