... mis palabras y aliento no llegan a tus oídos no es razón de olvido.
Podrías decir que nunca te amé, cuestionando mi silencio; me excuso de nuestra soledad porque este amor fue y es real, pero tu ignorante forma de verme y hacerme sentir, es como si yo no tuviera una razón de existir, al menos no junto a ti.
Que pena siente mi corazón al verte a la lejanía, que estruendo siente mi carne del escalofrío recorrer hasta mis huesos por tu solo pensar.
No puedo yo seguir solo deseándote e imaginándote nada más, alejar fue algo que decidí sin cuestionar de ti, pero aun así vida mía, no sientas que te deje de amar.