Estos post que la verdad no serán tan elaborados como mis otros trabajos, es más que todo un asunto personal así que si lo deseas leer me temo que no encontrarás un formato tan eleborado, aun me rebato la idea de si hacerlos solo en español o también traducirlos al inglés o tan siquiera monetizarlos (creo que si lo haré al final también es mi contenido).
3/03/2022
No me estoy sintiendo bien, de hecho, es uno de esos días en los que me siento de la mierda, pero el mundo sigue girando y ¿A quién le importa? El punto es que llevo teniendo de nuevo pensamientos negativos que deseo evitar y creo que quizás hablar de ello así sea conmigo mismo a través de esta hoja me hará sentir mejor (la verdad estoy desesperado).
La verdad no sabía si escribir esto, hay una suerte de pensamiento que esta clase de cosas son para “llamar la atención”, para “hacerse el interesante” yo por mucho tiempo lo pensé así también, cuando no tenía ni puta idea de las cosas, suponiendo que aún tengo alguna idea de algo, esta es la forma que tengo en este momento de drenar un poco todo lo que me ocurre ahora en este instante de tiempo, son la clase de cosas que le contarías a alguien de confianza, alguien importante pero al menos en estos momentos las personas que siento yo de mi confianza, las que deseo que me escuchen y quiero escuchar no se encuentran disponibles en este momento, y tampoco tengo más a quien hablarle, al menos no sintiéndome “cómodo”, puedes tomarte esto como un relato de ficción si deseas, quizás eso lo haga más entretenido.
La verdad no me perturba que personas que no conozco y que posiblemente nunca conoceré lean esto (suponiendo que alguien lo lea). Pero guardo mucha aversión a ese pensamiento de “ah solo quiere llamar la atención, que patético que lastimero etc.”.
Últimamente siento que todo lo que hago es motivo de molestia o fastidio, me siento como un paria, trato de hablar con mis amigos, recibo indiferencia o solo me ignoran y siento que molesto, la verdad es una sensación desagradable sentir esa suerte de desprecio por personas que amas, sin embargo, quiero creer que no es así, y poner en practica el no pensar de maneras hirientes, aunque a veces no puedo evitar pensar que quizás si sería mejor morirse, un problema menos para los demás y para mí.
Me estoy desviando del tema… Lo que quería contar era lo siguiente:
Me pasó algo muy extraño, pero a la vez usual ese día. No sé exactamente el día, creo que fue un miércoles en la tarde-noche, rondaban las seis y media de la tarde, fue la primera semana de febrero si mal no recuerdo. La verdad tenía dudas de escribir sobre esto, no tengo en estos momentos (como dije en mi primera entrada) a alguien con quien hablar de esto, entre otras cosas más allá de mi psicóloga con la que no he hablado esta semana y para ser honesto me da miedo contarle sobre esto.
En lugar en donde vivo es una residencia unida por dos edificios, tanto en la planta principal como en la azotea (Torre A – Torre B), no recuerdo si fue un miércoles, pero vamos a suponer que sí, yo regresaba a casa y para mi sorpresa descubro que el ascensor está apagado (vivo en el último piso). Subir por las escaleras no siempre es la primera opción, cuando ocurren estos casos siempre se habilita la azotea para poder recurrir al otro ascensor, vivo en la torre A así que fui hasta la planta baja de la torre B y tomé el ascensor para llegar a la azotea (de la azotea puedes cruzar a una u otra torre).
Siempre abren la puerta de la azotea (que por lo regular y gracias a dios está casi siempre cerrada) y siempre que tengo la oportunidad observo por unos cinco o seis minutos el paisaje de la ciudad de Caracas, la vista es increíble desde aquel lugar, ese día no fue la excepción; me senté en las escaleras de la puerta de salida que va a la azotea, encendí un cigarrillo y solo me puse a mirar como el sol iba cayendo lentamente para dar paso a la noche.
Al cabo de un rato sentí como si me sumergiese en un sueño, un extraño sopor, como si algo me arrancase de mi cuerpo y me dejase flotando en el aire, fue una sensación inquietante, nunca la había sentido de esta forma. No es la primera vez que me siento fuera de mí mismo, pero esto fue como si alguien o algo hubiera “apagado” la luz de mi conciencia.
Cuando “volví en sí” me encontraba al borde de la azotea, de pronto sentí una suerte de vértigo, un escalofrió en la espalda y una enorme pesadez en el estómago, me senté, justo allí donde estaba justo al borde del edificio, dando hacia una de las calles, no me dan miedo las alturas, ni estar cerca de un borde, me dio miedo el preguntarme “¿Cómo llegué ahí?”.
Mi mente se quedó callada y un pensamiento muy nítido pasó por mi cabeza; “¿Y si me dejase caer? Sería muy sencillo solo tengo que arrimarme unos pocos centímetros y aún si tratará de evitarlo la caída sería más que clara”. Lo pensé por varios minutos, cinco o diez no lo sé, me quedé allí sentado pensando en la posibilidad de simplemente dejarme caer al vacío “No me siento feliz ahora y no creo volver a serlo, nunca lo fui ¿Qué caso tiene?”.
Comencé a considerar seriamente la posibilidad, cerrar los ojos y dar un último empujón, la verdad es que llevo varios días teniendo este pensamiento, pero esta vez fue la primera en mucho tiempo en donde las circunstancias parecían las “propicias”.
Miré hacia abajo y se me despertó el instinto animal, el asco por mí mismo y el pensamiento de que quizás quedar hecho pedazos en el pavimento no era lo más “digno” preferiría que si va a ocurrir que sea de otra forma, un descuido al cruzar la acera, una bala perdida (en Venezuela nunca falta), pero no de esta forma, no con premeditación, entonces me aparté del borde y traté de apagar ese pensamiento de la forma en la que mi psicóloga me ha dicho que lo combata; “pensar en cosas positivas”, “pensar en que tus seres te quieren cerca y que estés bien” “que no eres un caso perdido y que esto que te ocurre es tratable”; siempre pienso en ello, a pesar de que en este momento las personas con las que más me sentía cercana no están dispuestas hablar conmigo debido a una serie de cosas que han sido mi culpa durante un proceso de mucha ansiedad, quiero creer o me da fuerza creer que es así, que me quieren, que quieren que este cerca, y que este bien; además que morir de esta forma… el solo imaginármelo me produce cierta grima.
Al llegar a mi casa y tratar de analizar lo que había ocurrido entendí una cosa; tomé conciencia de la gravedad de mí situación con respecto al “trastorno de disociación severo” que mi psicóloga dijo que padezco, realmente he tomado conciencia de muchas cosas estos ultimos tres meses, durante toda mi vida me ha pasado algo curioso y es que siempre me costó “sentir” las cosas, desde niño, debido a una serie de vivencias de las que no hablaré en este momento.
Cuando crecí y me fui haciendo mayor, asumí por desconocimiento mas que otra cosa que simplemente “Yo soy así”, que esa forma “seca” de ser o esquiva y reservada era mi forma de ser natural y bajo esa perspectiva para mí todo era “normal”, en ese momento me di cuenta de que no, no lo es. Y que durante toda mi vida para no sufrir reprimí una enorme cantidad de emociones durante años, cuando estas comenzaron a salir lo hicieron como si fuera el agua contenida en un dique que se comienza a fracturar, a chorros y sin control, lo cual me produjo una terrible ansiedad, ansiedad que acabó por alejarme de mis seres queridos, aunque la decisión fue mía, por desespero de no seguir causando problemas creí que sería lo mejor y quizas en cierta forma lo fue...
Pero ahora que los necesito no tengo a nadie de quien hablar de estas emociones que siento, trato de acercarme pero solo recibo respuestas monosilabas o simplemente no las recibo y se siente horrible.
Es difícil de explicar, pero recordé que no es la primera vez que el cometer una acción similar pasa por mi mente, solo que antes pensaba que simplemente estaba aburrido de la vida y las cosas, ese episodio se repitió este año, el mes pasado solo que no lo se lo atribuiría al aburrimiento, creo que es la desolación, el sentirme solo ante este problema que se me presenta y no poder hablarlo con nadie y que esta sea la única herramienta que dispongo en este momento para desahogarme, he tratado de hablarlo con mi madre pero eso solo lo empeora.
El solo hecho de saber ahora y estar consiente que toda mi vida estuve solo acumulando todo ese daño me hace sentir pésimo, no tener el apoyo de las personas que me importan me hace sentir pésimo.
Sé que saldré de esto, o eso quiere pensar, la cura o la tumba, al final ambas son salidas, sé que ellos quieren que este bien, y quiero estar bien, pero ojalá pudieran escucharme, como dije antes la psicóloga me recomendó escribir a modo de diario para poner en práctica el exteriorizar como me siento y saber lo que siento para mí es un gran avance, me siento profundaente triste y solo con esto.
Pero ¿Por qué no? Sacarle provecho monetario quizás logre comprarme un heladito con este esta "autocarta", comer dulce me hace sentir un poco mejor, últimamente he comido muchas cosas dulces cuando me da hambre (que son muy pocas porque he perdido el apetito).
Tengo ese consuelo, el saber que de verdad tengo un problema, que no soy un tipo toxico como me han dicho, y a veces me consuela el "podrias ser peor" que a veces menciona mi psicologa y superaré esto que lleva tiempo afectándome, pero tengo miedo de tener que afrontarlo yo solo, sin apoyo y que hasta los momentos la hoja de Word sea la única con la que puedo conversar, tengo miedo de volver a caer en ese extraño sonambulismo. Tengo miedo de seguir caminando solo por la cornisa, tengo miedo de seguir recibiendo indiferencia, de intentar hablar y ser ignorado. Pero por más que sea intento seguir adelante…
Estoy consciente de lo que me pasa, y me siento más en “sintonía” con mis emociones, pero quisiera dejar de sentir esta tristeza y vacío, jamás senti la nesecidad en mi vida de "hablar de como me siento", muy pocas veces me lo preguntarón y cuando lo hicieron nunca supe que responder, es curioso porque siento que toda mi vida me he sentido como ahora, solo que hasta ahora no había estado consiente de ello, creo que es en estos momentos cuando las personas sienten en lo profundo esa frase de “Necesito un abrazo”, "Necesito hablarte".
Si alguien está leyendo esto, quiero sentirme en la libertad de aconsejarte; si tienes gente de confianza, procura que puedan conocerte, saber quién eres y lo que te ocurre. Cuídalos, cuida a tus amigos, familia y relaciones, que no te ocurra como a mí o terminaras escribiendo solo frente a una hoja de Word, rezando por una oportunidad de demostrar que eres mejor persona, buenas noches, tardes o días.