Todos soñamos con un mundo mejor y esa imagen contempla en muchos casos una sociedad transparente y sin mentiras, incluso desde las diversas religiones se adquiere la premisa de que no se puede mentir y realmente no estoy muy seguro de obtener un mundo mejor de esa manera.
La vida y las relaciones interpersonales son algo muy complejo y subjetivo, como seres humanos estamos no solo expuestos a equivocarnos, sino también a vernos comprometidos con situaciones indeseadas, a causa de los errores de otros y de ahí surge un concepto clave que yo suelo llamar “Mentiras estratégicas”.
Imagina que estás en un bosque y ves pasa un adorable animal, o una familia de conejos corriendo a toda prisa, y luego te encuentras con un grupo de cazadores armados, los cuales te preguntan: ¿viste pasar una familia de conejos?
Tus opciones para decir la verdad al ser interrogado se limitan a decir “Si, se fueron por allí”, sentenciando a una muerte segura a una familia de adorables animales o “Si los vi, pero no voy a decirte por donde se fueron”, exponiéndote a la ira de un grupo de hombres armados y con malas intenciones.
¿Ves cómo te expones a situaciones en las que no puedes decir la verdad sin hacer daño o arriesgarte?
Hay mentiras que se deben decir, la verdad y la mentira son solo conceptos de comunicación, la esencia está en el actuar de forma correcta.
Quizás la solución para una mejor sociedad no sea decir la verdad, más bien sea decir lo correcto.