En la navidad pasada, por primera vez sentía que no quería estar rodeado de muchas personas, de hecho, pensé en regresar a casa, después de haber participado en el culto de luces, que todos los años se celebra en una iglesia en Panamá.
Una de mis amigas, me dijo que me fuera para la casa de sus padres, para que conviviera con ellos, por lo que acepté y recibí la navidad allá.
Recuerdo que fue una navidad en la que me sentí con mucha tranquilidad, a pesar que no me encontraba con mi familia, en ese entonces, como lo hago todos los años.
Fue una navidad distinta y de verdad lo disfruté.
Este año parece que se repetirá la historia del año pasado, con la única diferencia de estar afectado emocionalmente, por las partidas de personas que en algún momento convivieron conmigo.
A principios de año, una muy buena vecina, falleció. Su nombre era Angélica. Una señora alegre con quien disfrutaba compartir en las ocasiones que podíamos.
Para el mes de septiembre, falleció una de mis 3 tías, hermana de mi papá. Mi familia y yo hemos sido muy unidos. Desde pequeño, he convivido con ellos, más que con la familia de mi mamá, a pesar de que no conviví con mi papá.
La partida de mi tía Titi, como le decíamos, fue un golpe muy duro para todos. Mi abuela ha estado viviendo ese duelo muy profundamente y mis otras 2 tías han sufrido también. Por ello, hoy no conviviremos en familia, ya que quien organizaba las reuniones era tía Titi. Siempre que salía de la iglesia, mi ruta era su casa.
Para noviembre se dieron 2 fallecimientos, por parte de 2 amigos. Ambos, por accidentes y la verdad es que estas 2 partidas me han impactado muchísimo, ya que nunca imaginas que jóvenes de tu edad fallezcan, por lo que esto ha causado algo de ansiedad.
Y hace un día, me percato que falleció otra persona, con la cual conviví por años. Un joven súper sencillo, quien a pesar de tener limitaciones físicas, sus palabras eran muy sabias.
Esta navidad, seguramente, marca en mí un nuevo inicio. Un anclaje que me hace ver que no soy especial, que soy frágil y que soy ser humano, aunque a veces pueda parecer un robot.
Esta navidad me enseña que debo valorar más, aquellos momentos que comparto con los demás, porque los mismos, no regresan.
Hoy, después del culto de luces, seguramente, visite a algunas personas, pero con esta certeza de valía hacia los demás.
Esta navidad la tomaré para reflexionar, ya que me hace pensar en que necesito volver a reconocer los principios de la fragilidad humana.