«De Campechuela para el mundo: mis raíces, mis pasiones y mis 16 primaveras»
Hola, soy una adolescente cubana de 16 años, nacida y criada en el hermoso municipio de Campechuela, en la provincia de Granma. Una tierra de gente humilde, de calor caribeño y de amaneceres que huelen a mar y a caña. Pero antes de contarte quién soy hoy, déjame llevarte de la mano por los caminos de mi infancia, porque todo lo que soy se forjó en esos primeros años.
Crecí en un hogar lleno de risas y canciones, bajo el amor infinito de mis padres: Mirelis y Eliécer. Ellos me enseñaron que la vida se baila, se escribe y se canta, aunque a veces duela. Mi mamá, con su ternura, y mi papá, con su fuerza callada, construyeron un nido donde mis hermanos y yo aprendimos a soñar. Hablo de Lisbety, mi hermana cómplice, la que siempre me presta un hombro y un consejo. Y del menor, Leyser, ese travieso de ojos brillantes que con solo una travesura nos roba las preocupaciones. Con ellos aprendí el valor de compartir el pan, el juego y los secretos al atardecer.
Mis recuerdos más bellos tienen sabor a mango biche con sal, a correr descalza por los patios, a las tardes de lluvia en que mi abuela sacaba el viejo tocadiscos. Y fue en una de esas tardes que descubrí mi primer amor: el baile. No importa si es son, salsa o reguetón; mi cuerpo se enciende cuando la música empieza. Es como si los pies recordaran algo que la mente olvida. Pero el baile no es lo único que me mueve; también lo hace la palabra escrita. Escribo versos libres, cuentos cortos, cartas que nunca envío. Escribo para entenderme, para dejarle al mundo un pedacito de mi alma de adolescente.
Sin embargo, si hay una pasión que me define, esa es cantar. Canto en la ducha, en el cuarto a oscuras, en el balcón cuando nadie escucha. Canto boleros que me enseñó mi mamá, canciones de amor propio que invento sobre la marcha. Para mí, cantar es respirar dos veces: una para vivir y otra para sentir. Es mi refugio y mi grito de libertad. Sueño con subirme a un escenario algún día, no para que me aplaudan, sino para que mi voz abrace a quien la necesite.
Y aunque parezca que solo vivo de arte, también me encanta estudiar. El colegio es mi segundo hogar. Me fascina aprender historia, biología, literatura… Cada libro nuevo es un amigo, cada problema de matemáticas un acertijo que quiero resolver. A mis 16 años, sé que la educación es la llave para salir al mundo sin perderme a mí misma.
Así que ya sabes: soy una campechuelense de pies a cabeza, con la música en la sangre, un cuaderno en la mochila y una familia que es mi faro. Voy bailando entre los recuerdos de mi infancia, escribiendo mi presente y cantándole al futuro. Porque aquí, en este pedacito de Cuba, una chica de 16 años está lista para brillar. ¿Me acompañas? 🎶📖✨