Solía guardar una botella
en la gaveta; mi padre
también tuvo ese ritual;
Desvestíamos los pesares.
Sonreía y llevaba alimento,
cuando bebía en la calle,
era un genio sin instrucción.
Era espejo, allí me reflejé;
me contó en un viaje
sus huellas de andar descalzo,
fue guerrero, hacia sentir
la obligación de ser hombre.
Veré en mi hijo su herencia,
el tesoro mayor en estos días
sin recuerdos, sin Él.