Se hallaba sentado frente a la computadora con los ojos desgastados mirando fijamente a la pantalla. Ya era bastante tarde, el reloj marcaba las tres y media de la madrugada, el frió era estremecedor, típico de aquellos primeros días del primer mes. Todo parecía ser normal, todo parecía tranquilo pero, la vida emite sensaciones palpables para quien sabe esperar y ver. Esos últimos días para aquel joven blanco y rubio habían sido increíblemente diferentes a todo lo anterior vivido.
Su cabeza era un mundo y cada pensamiento en si un universo. En ocasiones se le hacía fastidioso pensar en cualquier cosa pues le daba mil vueltas al asunto hasta llegar a un sentimiento de insatisfacción por no poder resolver lo que sea que fuese que tuviera en mente. La mente es un gran lugar para pensar, pero cuando todo se queda ahí no hay transformación aparente y notoria, en cambio, el mundo tangible es un espacio perfecto para tomar todo lo que se lleva dentro y escupirlo, como quien vomita todo aquello que guarda en sus entrañas. Cada pensamiento es un mundo que lleva varios universos dentro de si, tales universos salen en forma de palabras, de letras, de oraciones y párrafos, y ahora esos universos han encontrado hogar, han llegado hasta un albergue, han llegado a Steemit.
No he emigrado, he llegado a un sitio a sembrar ideas, contenidos, he llegado hasta un universo lleno de universos.