Nunca me había sentido cómoda con los miembros verdaderamente magníficos de mi especie. Es por eso que no podía encontrarme con su mirada, siempre giraba o bajaba la cabeza mucho antes de que estuviera en peligro; Con el pensamiento de que era como mirar directamente a algo dolorosamente brillante. Por lo tanto, lo admiré desde lejos, como una obra de arte realmente increíble que sólo se ve en las fotografías o detrás de vidrio en un museo.
No me sentía capaz de dar un paso en su dirección, el temor me congelaba y me mantenía alejada a kilómetros de su presencia; Aun cuando sabia que eso no ayudaría en nada a que él notara mi existencia.