Esas mañanas donde se vaga con la soledad,
anhelando compañias imposibles,
pasos que acompañan aletargados
por sueños inconscientes,
observar con envidia quien vuela a su antojo,
sin cadenas, sin respuestas,
solo elevar las alas y no pensar en el mañana.
Ayer se quemó toda prueba de desidía,
donde las fuerzas parecen desaparecidas
responden con el vigor de la adolescencia.
Vídeo de mi autoría