Dame turrón que quiero morirme,
dámelo para viajar por lugares inhóspitos,
que relaje el ansia viva de vivirlo todo,
de sentirlo todo, de acariciarlo todo, de sorberlo todo...
Alquimia que serene mis pensamientos infinitos,
que no me dejan descansar,
aquellos que se instalan como okupas de la ironía,
con jocosidad, martirizando mi bienestar, mi creación, mi paso
efímero...
Y en medio de todo...Tu,
operando a corazón abierto, sin temores, sin temblores, sin tempestades,
con tu calma esperanzadora, con ese aire de seguridad que todo lo puede,
empequeñeciendo cualquier cuestión encontra,
opacando luces oscuras,
esclareciendo soluciones.
Esperar la victoria de los débiles y hospedar el bodegón del turrón.
Fotografía de mi autoría.