¡Hola, Emilio!
Qué bueno que te sirvió para redondear la idea. Es tal cual: el tira y afloja entre la videollamada y los corotos de la casa, con la cabeza partida entre dos mundos, pero al final cumpliendo con el espacio.
Gracias por pasarte y dejar tu comentario. ¡Un abrazo!
RE: Cuando la pantalla se vuelve hogar