Que tu luz jamás se apague,
aún cuando la oscuridad sea mayor,
aunque el viento traiga hacia ti
de manera furiosa, ramas, piedras
y escombros y seas golpeado con fuerza.
Que tu luz jamás se apague,
no veas hacia atrás o el miedo hacia el futuro
se apoderará de ti. No decaigas,
ni te dejes vencer por una gran tormenta.
Que tu luz jamás se apague,
no mires el reloj con ansiedad
o el largo del día se intensificará
y las noches se harán eternas.
Que tu luz jamás se apague,
aún cuando el viento no sople a tu favor
y te trate de arrastrar en medio de la ventisca
y te tire al suelo, levántate,
seca las lágrimas y sigue adelante.
Que tu luz jamás se apague,
sigue esa estrella que te ha de guiar,
sigue el camino sin descansar,
aún cuando el miedo te haga dudar.
Aún cuando nadie crea
que lo puedes lograr,
tú sabes que vas a ganar.
Que tu luz jamás se apague,
no escuches palabras hirientes
que te hagan decaer, porque en tu alma
tienes la convicción de que vas a vencer.
Que tu luz jamás se apague,
el sonido de tu voz guiará
a las almas tristes a la luz,
porque al final tu voz será escuchada
y será el motor que otros
necesitarán para seguir.
Es válido caer, lo que no está permitido
es quedarse hundido en el hueco.