Si no existiera el café,
y las tazas barrigonas que lo contienen.
Si en casa de los amigos
ese amargo y dulce nos abandona
en este remiendo del dĂa
¡QuĂ© nos quedarĂa!
Tengo los dientes oscurecidos,
al amanecer el primer sorbo es para sostenernos.
Dicen que no debo apuntar esto en un poema:
solo el año pasado asesinaron
a 26.616 seres humanos en este paĂs.
Hace rato que querĂa anotarlo,
que sepa el mundo como pasa a diario
la danza de la muerte.
Mientras tomo café los funcionarios,
a veces invisibles, marcan este ritmo que enajena.
La cafeĂna hace que algo en nosotros
permanezca presto.
SĂ, tomarĂ© litros de cafĂ©,
pondré tarros de colores alucinantes,
para aguantar esta embestida diaria,
este revolcĂłn de penurias y represiones.
Un buche negro cada vez.
Quiero tener los ojos bien abiertos
para ver cuando llegue el fin
y los bárbaros desalojen el paĂs.
Poema de mi autorĂa
Foto tomada por mi