Vinotinto en decadencia | Opinión |

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Vinotinto en decadencia

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Foto sin edición: Invictos

Nuevamente la Vinotinto de José Peseiro jugó y, con derrota 0-1 ante Paraguay, decepcionó. No hay otra forma de decirlo, lo que vimos en el campo –'vimos' porque creo que la mayoría de las personas coincidirán– fue el mismo equipo desordenado, escueto de ideas y, a excepción de dos o tres individualidades, de fútbol en líneas generales que se enfrentó a Colombia en la primera fecha de Eliminatorias. Esta Venezuela otra vez no jugó a nada y, lamentablemente, ocurrió lo lógico: dos derrotas, siendo la selección más débil de la competencia, la única que hasta ahora no pudo siquiera anotar un gol.

Más allá del marcador en el Metropolitano lo verdaderamente preocupante –al igual que contra Colombia– fue el desarrollo del encuentro. En esta ocasión, a diferencia del duelo contra los cafeteros, vimos a una Venezuela que intentó ser más compacta, con mentalidad defensiva, que por momentos pareció más decidida a que no le hicieran gol que a cualquier otra cosa y que terminó por ceder el balón a tal punto de ser acorralada en su mitad del campo por tres cuartas partes del partido. Solo para hacerse una idea, Paraguay tuvo el 78% de la posesión en el primer tiempo.

Esa tendencia la llevaron consigo hasta la segunda mitad. Al 67' pareció llegar la luz al final del túnel con Yangel Herrera pero el VAR dijo que no; y las esperanzas se difuminaron aún más cuando Gastón Giménez convirtió el gol que terminó por sentenciar el resultado.

Resultado justo

Precisamente por ese dominio paraguayo, visto en la tenencia del esférico además dl control de los tiempos, considero que, teniendo en cuenta el gol bien anulado y el penal tapado a Yangel Herrera, el resultado fue justo. Injusto habría sido para los visitantes haberse ido con la derrota o con solo un punto en un compromiso en el cual fueron superiores por, al menos, 75 minutos, con claras situaciones de gol salvadas por un atento Wuilker Fariñez.

Los vinotintos tuvieron 15 minutos buenos, máximo, con dos oportunidades claves para anotar –tiro libre de Rómulo Otero y el penal– y poco más. El resto fue una actuación para el olvido tanto dentro como fuera del engramado. Peseiro olvidó la alternativa de realizar cambios hasta que ya fue demasiado tarde. Sus dirigidos terminaron acorralados en casa por la que al día de hoy es seguramente una de las selecciones con la peor plantilla en la confederación y eso es alarmante, sobre todo a sabiendas de quiénes serán los rivales de las siguientes jornadas.
 

Los jugadores

Lo que pasó no es culpa de ningún futbolista en concreto, esto es un deporte con conjunto, los partidos los ganan, empatan y pierden equipos; no obstante sería irresponsable hacer la vista gorda a que hubo algunos cuya noche no fue la mejor, caso como el de Tomás Rincón, quién lució irreconocible. Si tuviera que quedarme con el desempeño de algunos serían Wuilker Fariñez, quien mostró una mejoría importante respecto al enfrentamiento contra Colombia, Wilker Ángel, el más correcto de la pareja de centrales, Cristian Cásseres Jr, líder en la zona medular, y Rómulo Otero, definitivamente el mejor en el campo.

Sensaciones finales

Desgraciadamente no puedo rescatar nada de estos 90 minutos, ni mucho menos de este equipo, no como lo que es al día de hoy. Alguna vez conocí a una Vinotinto que salía con ganas de hacer historia y lo lograba en el terreno de juego, ese equipo que nunca fue de los mejores de la CONMEBOL, ni de cerca, sin embargo se batía en cada duelo como si fuera el último y que, a pesar de las derrotas, hacía sentir al fanático que podía sentirse orgulloso; esta Vinotinto actual es todo lo contrario a esa, podría decirse que es un fiel reflejo de la Venezuela actual, algo cuyo presente le duele a todos los que la quieren, todos desean rescatarla pero inevitablemente cada vez se hunde más en el espeso fango de la decadencia.

No se mejoró, no se obtuvieron los resultados deseados, estos 23 muchachos jugaron como lo que eran: un grupo que no se veía desde hace meses –varios no se conocían con anterioridad– y se reunió apenas días antes del inicio de la doble fecha. Se trató a las eliminatorias más difíciles del mundo como si fueran cualquier cosa y se pagó caro. Si esto no cambia para noviembre, cuando tocará visitar a Brasil y recibir a Chile, veo con tristeza cómo la Vinotinto no tendrá mayor objetivo que evitar se última en la tabla de posiciones por segunda ocasión consecutiva.

 
 

XXX

¡Gracias por leerme!

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