En esta cuarentena, aprendí a estar sin ti
sin esos besos a escondidas
sin esos abrazos reconfortantes
sin esas ganas de estar desnuda sobre tu cuerpo.
Entendí que no caminaré por las calles tomada de tu mano
que no comeremos un helado juntos
entendí que nunca nos tomaremos una foto
para tenerla de recuerdo en un porta retratos
o en el fondo de tu pantalla del celular.
Entendí que nunca nos besaremos bajo luz de la luna
aprendí a querer mi soledad, mis defectos, mi silencio
aprendí a valorarme, a tener dignidad
esa que había perdido desde que acepté
tus migajas del supuesto amor que decías tenerme.
Aprendí a sonreír ahora que estoy sin ti.