nos abruma,
nos encoge a cada minuto.
Un mundo de ensueños aterradores
que debemos controlar continuamente,
aceptando sus tinieblas como simple niebla…
rodeados de tanta incertidumbre y tanta desesperación.
Tornamos nuestra mente
en una verdadera máquina de ilusiones embellecedoras,
rehaciendo lo destruido,
construyendo lo inexistente,
descubriendo un cielo en el espacio infinito,
apegándonos a la tierra, como si pudiéramos despegarnos,
aferrándonos a infinidad de obstáculos en nuestra libertad.
Libertad imaginada y desperdiciada en años de mentiras,
de vacío y de soledad…
acompañados por alguien.
Totalmente controlados y normales,
deambulamos si…
entre la ducha matutina y el descanso nocturno,
después de un día de irreales acciones carentes de sentido final
y que solo sostienen los momentos que se convierten en años
y finalmente en toda una vida,
cuya primera pregunta es: Quién soy ?
y la última: Quién fui ?.