Cruza la caravana
tirada por caballos de blanca melena
sin dejar rastros ni huellas
marcha a ritmo descompasado
Entre su cargamento
las alforjas de los gnomos
y valijas que contienen
los cuatro elementos:
la flama dorada
que todo consume,
el soplo o aliento
que esa flama aviva
y el liquido vital que su sed apaga
La más grande y pesada
se desploma en un tropiezo
esparciendo la sagrada tierra
y un soplido rabioso
la extiende con fuerza
Va la caravana
Sigue su camino
sin descanso, sin destino fijo
ligera en espera
de repetir su periplo…