Risa falsa, mirada apagada... Nadie sabe de dónde viene, adonde va ni como se llama; un cuento oculto y no de hadas, precisamente. Se levanta; sigilosa atraviesa esa jungla y comienza así su acostumbrado ritual: cruce de miradas, charla, tragos, caricias veladas.
Como alma en pena corre a la salida, dejándose tragar por la noche oscura y fría. Sale presurosa y desencajada, sin que nadie la note, sin que nadie la vea y un par de perlas negras por su rostro ruedan…
Y en aquella habitación queda flotando sobre un mar rojo un cuerpo semidesnudo; un puñal le atraviesa el pecho, sus ojos imploran piedad... Un secreto noctámbulo ronda anónimo por las esquinas sombrías en busca de otra compañía. Gira de nuevo la ruleta del tiempo: la oveja de loba se disfraza; un cazador resultó esta vez cazado y el cuento terminó siendo de espantos.
Se repite la escena; ya todo está olvidado, ella espera en la barra de alguna otra cantina: cigarrillo, alcohol, luces de neón, labios rojos y tacón: Unas perlas negras nuevamente de sus ojos se escapan mientras ella se prepara para otra función...