Cuna de la Humanidad
El hombre siempre soñó con la conquista de la Luna. La Luna constituye el único satélite natural de la Tierra y que gira sobre su eje y alrededor de la Tierra en el mismo periodo (27 días, 7 horas y 43 minutos), por lo que siempre nos muestra la misma cara. Los rusos fueron los que dieron los primeros pasos con su programa Luna (llamado también Lunik en medios occidentales). El programa lo formaron 24 unidades, lanzadas entre el 2 de enero de 1959 y el 9 de agosto de 1976, algunas de las cuales regresaron a la Tierra con muestras del suelo lunar. El Luna 1 se convirtió en el primer objeto en sobrevolar la luna, el Luna 2 en el primero en llegar a la superficie con éxito y el Luna 3 en el primero en fotografiar la cara oculta de la Luna, luego el Luna 9 fue el primero en alunizar, mientras que el Luna 10 se convirtió en el primer satélite artificial de la Luna y el Zond 5 se convirtió en la primera nave en llevar seres vivos (tortugas rusas) y traerlos de regreso a la Tierra. Aunque el programa Luna de la antigua Unión Sovié- tica fue el primero en alcanzar la Luna, el programa Apolo de Estados Unidos realizó las únicas misiones tripuladas al satélite terrestre hasta la fecha. El 20 de julio de 1969, los ojos de la humanidad estaban puestos en la Luna, pero nadie miraba al cielo: la gente tenía puesta la atención en sus radios y televisiones mientras el comandante Neil Armstrong apoyaba el pie en la superficie lunar. “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, dijo el primer hombre en pisar la Luna. Después de la llegada Armstrong y Aldrin a la Luna, 5 misiones tripuladas han llegado a la Luna: las Apolo 12, 14, 15, 16 y 17. Un total de 12 hombres, todos norteamericanos, se han desplazado y caminado sobre su superficie, opacando completamente los logros soviéticos. Estas misiones regresaron con más de 380 kilos de roca lunar, que permitieron alcanzar una detallada comprensión geológica de los orígenes de la Luna (se cree que se formó hace 4,500 millones de años después de un gran impacto), la formación de su estructura interna y su posterior historia. Durante muchos años, la comunidad científica había asumido que en el interior de la Luna no había agua. Pero en 2008, un equipo de investigación detectó pequeñas cantidades del líquido elemento en algunas de las perlas de vidrio volcánico traídas a la Tierra por las misiones Apolo 15 y 17. En el 2011, un estudio más a fondo reveló que, en realidad, contienen cantidades de agua similares a algunos basaltos de la Tierra. Esto sugería que el manto de nuestro satélite, al menos partes del mismo, contiene tanta agua como el de nuestro planeta.
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Agua Atrapada
Un nuevo estudio, ha encontrado que numerosos depósitos volcánicos distribuidos a través de la superficie de la Luna albergan cantidades inusualmente altas de agua atrapada en comparación con los terrenos circundantes. El hallazgo en estos antiguos depósitos refuerza la idea de que el manto lunar es sorprendentemente rico en agua y que es potencialmente posible su extracción. Recientemente, científicos japoneses detectaron moléculas de oxígeno de la Tierra en la superficie de la Luna. Parecen haberse acumulado en las primeras capas de las rocas y polvo del satélite a lo largo de millones de años. Lo interesante es que estas partículas podrían servir para reconstruir la historia de la atmósfera de nuestro planeta. Todos estos descubrimientos han propiciado que varios países como Estados Unidos, Rusia, Japón, China y la India, entre otros han revelado sus planes de llevar el hombre de nuevo a la Luna. Parece que la carrera para llegar a la Luna está volviendo a suceder, simplemente que ahora los países no compiten entre sí. La idea de volver a la Luna no es nueva, pero para lograrlo hay que resolver retos muy complejos tales como: evitar la radiación intensa procedente del Sol; los grandes cambios de temperaturas que oscilan entre 123º C durante el día hasta los -153º C en la noche; días y noches lunares que duran casi 15 días terrestres; el bombardeo continuo de meteoros por falta de atmósfera; etc. Para ello, la primera fase sería una misión conjunta entre diferentes países para construir, en 2025, una estación espacial en la órbita lunar. El principal objetivo de una futura estación espacial lunar (LOS, por sus siglas en inglés) es establecer un vínculo entre los aterrizadores lunares y las naves de transporte de la Tierra y así crear una infraestructura próxima a la Luna para la posterior exploración y explotación del satélite. Esta futura estación será crucial para pulir la tecnología clave en la exploración de planetas y otras regiones del espacio profundo. Para lograrlo, al igual que ha pasado con el colosal proyecto de la ISS, será crucial la cooperación internacional: Estos planes vienen conforme China y la India desarrollan sus propios programas espaciales. La Agencia Espacial Europea (ESA) también tiene como objetivo establecer una base permanente en la superficie de la Luna, como fruto de la cooperación internacional. Por su parte Rusia, Estados Unidos y Japón de igual forma tienen planes para enviar astronautas a la Luna y su posible explotación. Finalmente, la noticia más importante para estos futuros planes fue el reporte de un equipo de investigadores de la Agencia Espacial Japonesa que han indicado que la sonda japonesa Selene, permitió el descubrimiento de un gigantesco túnel subterráneo de 50km de largo y más de 100 metros de ancho formado por la actividad volcánica hace cerca de tres mil quinientos millones de años en la Luna bajo las llamadas Colinas de Marius. La importancia de este descubrimiento está dado que este gran túnel podría servir de hogar para futuros viajes a la Luna para los astronautas, lo que le permitiría protegerse de los bruscos cambios de temperatura y de la intensa radiación a la que se verían expuestos sobre la superfi cie lunar La humanidad nunca ha estado de forma permanente en la Luna, pero hoy más que nunca estamos convencidos que es perfectamente viable. Las misiones Apolo, demostraron en su tiempo que, con el compromiso sufi ciente, es posible dar un paso de gigante. La Tierra es la cuna de la humanidad, pero uno no puede vivir en la cuna para siempre.