De un gesto, una caricia.
Encendida y amarga, sombre el umbral,
sospecha, como vidente,
el futuro, ciertamente, escrito sobre piedra.
Espera pasos irreverentes que ejecuten otra suerte, pero hilos atraviesan sus pupilas y sus muñecas y al son de cuerdas su esqueleto dibuja las siluetas sin tomar consciencia.
Fotografía: ohlisa