Meditando un poco he notado que el joven de hoy lo quiere todo apresurado, quiere vivir una vida apurada saltando etapas y épocas importantes para su madures, esto en búsqueda de sentirse grande o ya preparado para la vida, para así poder decir o presumir de haber conseguido lo que para él es el “éxito” y que, aunque estén apresurados tienen unas ganas de comerse al mundo envidiables. Por su parte, El hombre de cierta edad que aún no ha tenido éxito que quería para su vida, o ya noto que esa palabra envuelve diversidad de factores complejos y que no es una meta sino un camino se siente sin tiempo y sin fuerzas por su edad y por diversas razones de vida que le desvían la felicidad de este transitar de vida.
Cada etapa de nuestras vidas es importante y tanto los logros como los fracasos crean en nosotros un transitar que nos indicara que queremos realmente para nuestra vida y que representa para nosotros un logro. Al hablar de los logros, ellos nos llenan de placer y nos dan un alza en la autoestima que nos hace sentirnos muy alto y en goce con el momento, esto nos favorecen porque nos dan ese toque para creer en nosotros mismo y a pensar que ninguna meta es imposible. Ahora bien, son los fracasos realmente los que nos fortalecen para obtener nuestro primer logro. Observe como un recién nacido se contorsiona millares de veces hasta que aprende a moverse por sí solo, gatea y después camina sin ayuda para después entrar en un mundo de curiosidad donde todo lo quiere saber o tocar, y es este ímpetu que perdemos con el tiempo y donde me quiero enfocar. El tiempo, la edad o las situaciones de vidas no puedes quitarte las ganas y el impulso de querer obtener algo en la vida, ten paciencia y continua, puesto si de pequeño lograste éxitos que marcaron tu vida y no tuviste miedos o complejos de lograrlos, siempre podrás obtener el éxito que deseas fortaleciéndote en los fracasos y fortaleciéndote en los logros, la paciencia y la perseverancia no tienen edad. El éxito puede llegar en cualquier momento y a cualquier edad. Tenemos que aprender de nuestro fracaso porque en realidad son oportunidades para llegar a la meta
El precio del éxito es el trabajo duro, la dedicación y la concepción de que: gane o pierda, hemos hecho nuestro mayor esfuerzo en el intento. Vince Lombardi