Y te levantas con un suspiro, en un instante rebasan mil pensamientos porque ya no puedes dormir, despiertas para orar, para intimar, para deliberar, buscar respuesta a qué hacer cuando se asoma la desolación, cuando sientes que no puedes más, solo quieres que ese día sea mejor que los que has vivido hasta ahora, porque ya es mucho tiempo sin conciliar el sueño. .
Por momentos ya no hay planes, vives cada instante como se vaya presentando, solo quieres que el tiempo pase, hay un vacío en tu alma que te insta a reflexionar que algo anormal pasa. .
No hay explicación, pero te mantienes en pie, cierras los ojos, juntas tus manos y se asoma la razón para recordarte que esto es solo una parte de tu vida, que el tiempo no se detiene, que cada vez que gira la manecilla del reloj se construye un instante. .
Entonces te das cuenta que una madrugada más es un pasaje para crear, para intentar, para darte fuerzas, para sanar tus penas, para creer nuevamente en ti y creer en los demás, porque seguramente en esos momentos de insomnio y tanto pensar surgieron esperanzas que nunca imaginabas acariciar, entonces te das cuenta que nada es en vano..
Allí florecen mil ideas porque el silencio, la tranquilidad, la soledad se convierte en tu musa para afrontar un día más..
Hay zumbidos al oído que no sabes de dónde vienen pero repiten y repiten que es solo un momento, pronto verás la luz, renovarás tus esperanzas y cuando llegue otra vez la noche sabrás que mañana antes que amanezca habrá una hermosa y serena madrugada más..