Behind the bustling facade of a taqueria is 6310, a speakeasy that has managed to cultivate an aura of mystery and sophistication, becoming an open secret among connoisseurs of the Caracas nightlife.
Tras la fachada bulliciosa de una taquería se encuentra 6310, un speakeasy que ha sabido cultivar un aura de misterio y sofisticación, convirtiéndose en un secreto a voces entre los conocedores de la noche caraqueña.
La aventura comienza al cruzar una puerta lateral discreta en una taquería en Chacao, pasando por un pasillo lateral a la cocina, se llega a una segunda puerta y luego una cortina para entrar a un bar.
Al entrar te colocan un stiker en la cámara del celular ya que está prohibido tomar fotografías, es una norma importante en este lugar, si te encuentran utilizando tu cámara te llamaran la atención.
El lugar tiene una barra espectacular en la mitad, donde se preparan tragos muy buenos, su diseño minimalista hace que se pueda observar cada detalle de su decoración que esta bordeado por muebles y mesas, al final encuentras el lugar donde tocan los djs, con toques muy singular. Los djs son variados, cambian noche a noche por invitación del lugar y el sonido inigualable.
Los baños son abiertos para hombres y mujeres y su decoración única con una escultura que da un toque inigualable. La iluminación va a corde con el lugar, tenue y baja.
En mi caso particular, tuve el privilegio de documentar la noche gracias a la invitación para fotografiar al DJ. Esta oportunidad me permitió capturar la esencia del bar, su diseño cuidado y la energía que emana de cada rincón. Sin embargo, la norma se mantuvo firme para el autoretrato, recordándome que incluso para un observador externo, la experiencia en 6310 debe ser, ante todo, personal.