Toda la Banda quedó muy contenta por aquel primer concierto en Mérida, ya que había superado todas las expectativas, logrando que todas las redes sociales explotaran de imágenes y videos de ese gran concierto, e incluso mensajes de personas de todo el mundo, siendo algo único y maravilloso que estaba pasando la Banda. Después de estar en el escenario, regresaron al hotel, donde lo esperaba un gran desayuno, Michelle observaba cada detalle de ese lugar, Lucas disfrutaba de una buena taza de café, Richard seguía con sus chistes y Tomás revisaba cada fotografía de ese primer concierto en Mérida.
Todo cambio cuando la Banda en horas del mediodía tenía su primera rueda de prensa con los medios de comunicación de Mérida y por eso tenía que estar todos juntos y al momento de llegar al salón se sorprendieron al ver todas esas cámaras, micrófonos y periodistas que estaba listo para conocer un poco más sobre la historia de aquella Banda. Llegaron las primeras preguntas y estuvieron relacionadas con el éxito del concierto, luego preguntaron sobre todo ese camino recorrido para llegar hasta allí. Michelle era la primera siempre en contestar, Lucas explicó que cada presentación era una nueva oportunidad, Richard hizo reír a toda la sala con algunas anécdotas de la banda, mientras que Tomás estaba listo para responder cualquier cosa. Al terminar la conferencia, recibieron aplausos y en ese momento comprendieron que su música estaba llegando mucho más lejos de lo que alguna vez habían imaginado.
The entire band was thrilled with their first concert in Mérida, as it had exceeded all expectations. Social media exploded with images and videos of the amazing show, and they even received messages from people all over the world—a truly unique and wonderful experience for the band. After the show, they returned to the hotel, where a hearty breakfast awaited them. Michelle took in every detail of the place, Lucas enjoyed a good cup of coffee, Richard continued with his jokes, and Tomás reviewed every photograph from that first concert in Mérida.
Everything changed when the band had their first press conference with the Mérida media at midday. They all had to be together, and upon arriving at the room, they were surprised to see all the cameras, microphones, and journalists ready to learn more about the band's story. The first questions focused on the success of the concert, followed by inquiries about their journey to get there. Michelle was always the first to answer, Lucas explained that each presentation was a new opportunity, Richard made the whole room laugh with some anecdotes about the band, while Tomás was ready to answer anything. At the end of the conference, they received applause and at that moment they understood that their music was reaching much further than they had ever imagined.
Al caer la tarde, toda la banda salió para seguir conociendo Mérida y por eso caminaron por algunas calles, visitaron lugares emblemáticos de la ciudad y disfrutaron del aire frío que hacía. Michelle estaba muy emocionada, Lucas se sorprendió al ver varios músicos en las calles tocando, Richard conversó con la gente que se acercaba a saludarlos y Tomás aprovechaba cada momento para fotografiar. Todos estaban muy felices, pero sabían que todavía quedaba un desafío muy importante y es que aún faltaba un segundo concierto en Mérida.
Finalmente, regresaron al hotel, donde se volvió a sentir esa presión y Michelle preparó su vestuario, Lucas conectó su guitarra para practicar los últimos acordes, Richard giraba las baquetas entre sus dedos y Tomás revisó cada batería de su cámara. Donde ya solo faltaban pocas horas para montarse en esa tarima una vez más y escribir otro capítulo de su historia, además lograr que cientos de personas sean felices al escuchar su música.
As evening fell, the whole band set out to continue exploring Mérida. They strolled through some of the streets, visited iconic landmarks, and enjoyed the cool evening air. Michelle was thrilled, Lucas was surprised to see several musicians playing in the streets, Richard chatted with people who approached them to say hello, and Tomás took advantage of every opportunity to snap photos. Everyone was very happy, but they knew a significant challenge still lay ahead: a second concert in Mérida.
Finally, they returned to the hotel, where the pressure returned. Michelle got her outfit ready, Lucas plugged in his guitar to practice the final chords, Richard twirled his drumsticks, and Tomás checked every battery in his camera. Only a few hours remained before they would step onto that stage once more and write another chapter in their story, bringing joy to hundreds of people with their music.