Mi Venezuela una madre ultrajada
con falsas promesas
su pelo la selva, sus lágrimas saltos
sus años las canas de nieve perpetua
sus hijos nosotros cada gota de agua
de sus grandes ríos.
La gracia hecha tierra que sufre
el maltrato de prole perversa
y hoy sus grandes árboles miran
hacia el cielo e imploran perdón
por haber errado por ingenuidad.
Respondiendo Dios con cantos de aves
y su misericordia borra la tristeza
saliendo arco iris a poblar las cejas
de su lindo rostro y el araguaney
a su faz le pinta de oro su bella sonrisa
y orquídeas traviesas caen sobre su pelo.
Un coro de ángeles su lluvia de amor
bajo los compases del cambur pintón
y brillará su luz en todo esplendor
en esta ribera del Arauca vibrador.