Escucho la voz de un pájaro
escondido detrás de los chubascos,
su canto escarcha el alma
y se mueren sus llantos en el eco.
Un rojo sol quema sus repudiados te quiero
y continúa en su veloz huida
del nido que el amor de su vida dejó desierto.
Cantan las aves del campo su tonada de amor eterno
entretanto el pájaro cándido yace de pasión muerto,
huye suspirando por un recuerdo perverso
trinando con una aguda nota su destino incierto.
Rompen las olas en el malecón del tiempo,
gimen los labios solitarios su triste sentencia,
horas de cal lleva el reloj de su tiempo,
mientras de su alma blanca nace
un canto errante y se le desgarra
su plumaje blanco y duerme los sueños adversos…