Uno de estos días pasados fui a ver la más reciente película de uno de mis directores favoritos, Christopher Nolan, La Odisea, y me pareció una adaptación impresionante, rica en efectos visuales y momentos impactantes. Uno de los momentos que más me llamó la atención es cuando Ulises u Odiseo les pide a sus compañeros que se tapen los oídos con cera y lo aten al mástil del barco, como medida para resistir el canto de las sirenas.
Todos, alguna vez en la vida, hemos oído hablar, o nos hemos referido metafóricamente, al canto de sirena para describir la tentación o seducción que provocan las falsas promesas que ofrecen beneficios sin mucho esfuerzo, placeres gratuitos, vidas idealizadas y amores perfectos. Ante estos "cantos" o promesas, se nos insta a ser cautelosos, precavidos y escépticos para no caer en estos engaños. Por ejemplo, incluso si la página web de una empresa te dice que ganarás 100 dólares solo por compartirla, desconfía; incluso si un político promete acabar con tu pobreza, no le creas; incluso si alguien te ofrece amor perfecto y eterno, considera cuán ciertas son realmente esas palabras.
Las sirenas seducen a través del oído, es decir, a través de su canto, a través de las palabras que pronuncian y que muchos anhelan oír. Estas palabras, que funcionan como anzuelos o trampas, están diseñadas para llenar vacíos, alimentar deseos y halagar al oyente. En resumen, están hechas para engañar.
Hoy en día es muy fácil caer en la trampa de esas seductoras promesas que pueden llevarnos a la perdición. Hace poco, una querida amiga cayó en una trampa que le ofrecía dinero fácil simplemente por reenviar un video, y por hacerlo, perdió su cuenta de WhatsApp. De igual manera, una vecina cayó en una red de trata de personas porque creyó que le pagarían $1,000 a la semana en el extranjero solo por cuidar niños. Estos "cantos" nunca ofrecen cualquier cosa; ofrecen lo que más necesitas, lo que anhelas escuchar.
Así que, ante estas engañosas tentaciones que buscan hacernos caer, hagamos como la tripulación de Odiseo, tapémonos los oídos para no caer: a veces, no escuchar impide que cosas dañinas entren en nuestra mente; no escuchar puede salvarnos. También podemos hacer como Odiseo: escuchar, pero ser lo suficientemente sabios como para advertirles a los demás que no nos dejen caer. Tener la fuerza de voluntad para escuchar y salir ilesos. Así que la próxima vez que escuches algo que parezca demasiado perfecto e increíble, cuestiona lo que oyes y pregúntate cuánto de ello es un canto de sirena, y huye.
Versión en inglés
These past few days I went to see the latest film by one of my favorite directors, Christopher Nolan, The Odyssey, which I found to be an impressive adaptation, rich in visual effects and impactful moments. One of the moments that most caught my attention is when Odysseus asks his companions to plug their ears with wax and tie him to the mast of the ship, these two things as measures to resist the song of the sirens.
We've all heard, or metaphorically referred to, the siren song to describe being tempted or seduced by false promises that offer benefits without much effort, free pleasures, idealized lives, and perfect love. Faced with these "songs" or promises, we are urged to be cautious, wary, and skeptical so as not to fall for these deceptions. For example, even if a company website tells you that you'll earn $100 just for forwarding it, be skeptical; even if a politician promises to end your poverty, don't believe them; even if someone offers you perfect and eternal love, consider how true those words really are.
The sirens seduce through the ear, that is, through their song, through the words they utter that many people long to hear. These words, which function as hooks or traps, are designed to fill voids, to nourish desires, and to flatter the listener. In short, they are made to deceive.
These days it's very easy to fall for that seductive allure that can be our downfall. Just recently, a dear friend fell into a trap offering easy money simply for forwarding a video, and for doing so, she lost her WhatsApp account. Similarly, a neighbor fell into a human trafficking ring because she believed she would be paid $1,000 a week abroad just to babysit. These "songs" never offer just anything; they offer what you need most, what you long to hear.
So, faced with these deceptive allurements that seek to tempt us and make us fall, let's do as the crew of Odysseus did, covering their ears to avoid falling: sometimes not listening prevents harmful things from entering our minds; not listening can save us. We can also do as Odysseus did: listen, but be wise enough to tell others not to let us fall. Have the willpower to listen and emerge unscathed. So the next time you hear something that seems too perfect and unbelievable, question what you hear and ask yourself how much of it is a siren song, and run away.