La sinfonía de la vida
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Sin darse cuenta, los recuerdos comenzaron a saquearle el alma en silencio. Se llevó el vaso a la boca y aislado se sintió como una hoja seca de un árbol solitario. Recordó a Sofía, a María, a Elena y a todas las mujeres que pasaron por su vida. ¿Sabrían ellas que las amó y que cada una tuvo su propia melodía? ¿En qué parte estarán sonando ahora? ¿Qué oídos tendrán el placer de escucharlas?, pensó en silencio.
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Miró a lo lejos y una negrura inverosímil teñía ya el cielo. Se conectó con la vez aquella en la playa en la que vio, por primera, un amanecer en los ojos de alguien; las huellas en la arena de la playa borradas por las olas; la música suave en su volkswagen blanco y la noticia de la muerte de la madre a su regreso.
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No logró evocar algunos pasajes, algunas personas, como esas canciones que aunque tararea, son difíciles de rescatar del olvido. Bebió despacio y con cada sorbo, respiró profundo. Miles Davis siguió sonando y el hombre inundado de recuerdos, siente que en su vida se va ejecutando los últimos acordes de una trompeta.