La rebeldía de Ícaro
Había estado esperando aquel momento: sus 18 años le darían cierta independencia y libertad. Aunque sus padres eran buenos, Ícaro sentía que tenía muchas restricciones, especialmente de su padre, que le exigía cierta responsabilidad. Desplegar sus alas y volar, había sido el sueño de Ícaro desde muy corta edad y por fin llegaba el día: su mayoría de edad.
Sin tomar en cuenta las advertencias de sus padres, Ícaro se fue a rumbear. Amanecer en la calle, beber hasta la saciedad, eran sueños que Ícaro siempre había querido experimentar. Así que invitó a unos amigos, más o menos de la misma edad, y creyéndose dueños del mundo, por la noche comenzaron a vagar.
Ebrios y desbocados, no parecían terminar, era como si la vida se les fuera a acabar: nunca se sintió más libre Ícaro que en aquella oportunidad, se sintió que volaba de la tierra a la eternidad. Se creyó con alas y como pájaro quiso volar, sin darse cuenta que por aquel vuelo un alto precio debía pagar.
A la mañana siguiente, cuando el sol comenzó a salir, encontró a Ícaro que venía en su auto manejando a mil. Una curva, un acantilado, en un cerrar y abrir, el joven a sus 18 años, por sus excesos debe morir. Pobre Ícaro que creyó que tenía alas para lo alto subir y fue toda una ilusión que a sus padres hizo sufrir.
o:::o:0:o:::o
Sin tomar en cuenta las advertencias de sus padres, Ícaro se fue a rumbear. Amanecer en la calle, beber hasta la saciedad, eran sueños que Ícaro siempre había querido experimentar. Así que invitó a unos amigos, más o menos de la misma edad, y creyéndose dueños del mundo, por la noche comenzaron a vagar.
o:::o:0:o:::o
Ebrios y desbocados, no parecían terminar, era como si la vida se les fuera a acabar: nunca se sintió más libre Ícaro que en aquella oportunidad, se sintió que volaba de la tierra a la eternidad. Se creyó con alas y como pájaro quiso volar, sin darse cuenta que por aquel vuelo un alto precio debía pagar.
o:::o:0:o:::o
A la mañana siguiente, cuando el sol comenzó a salir, encontró a Ícaro que venía en su auto manejando a mil. Una curva, un acantilado, en un cerrar y abrir, el joven a sus 18 años, por sus excesos debe morir. Pobre Ícaro que creyó que tenía alas para lo alto subir y fue toda una ilusión que a sus padres hizo sufrir.