La hermana...

Words
434
Reading
2 min
Listen
Play
6y


Fuente

La hermana


Solo hizo falta un mes para que ella también se fuera. Desde pequeñitas siempre fueron muy unidas, compañeras, como un solo latido. Nunca hizo falta tantas palabras entre ellas: una simple mirada era suficiente para que pudieran comunicarse. El dolor de una, era el dolor de la otra; el sentimiento que nacía era compartido, como si de un alimento se tratara: partes iguales, en una misma ración.

Aunque no eran gemelas, a medida que crecían, las personas las confundían, alabando las similitudes, sorprendidos ante la igualdad de pensamientos, de gestos, de voz, de manías. Pero había algo en lo que eran diferentes: en el carácter. Mientras que una era osada, peleonera y atrevida; la otra era madura, precavida e introvertida. Sin embargo, aunque más de uno apostaba que una era la mala influencia de la otra, las dos eran piezas que encajaban perfectamente y en esa perfección no solo había unidad, sino también complemento.

Sin embargo, un día la hermana extrovertida murió: un accidente de tránsito acabó con su vida. La otra hermana recibió la muerte como una lluvia helada y triste, lacerante, devastadora. Al principio ella fue una sombra que revoloteaba sin fuerza, liviana, en el dolor, desaparecida; luego, guardó silencio, seca, el largo y angustioso itinerario de las despedidas. Vivió el entierro como si fuera ella un cadáver también. Después, cada día, escondida en su cuarto, lloraba su pena sepultada en sí misma; como si las paredes fueran la tierra que ocultara su rostro y la capa de tristeza sobre la espalda su única compañía. Los familiares más cercanos, temiendo por su vida, llenaron su habitación con cruces, rociaron agua bendita y amarraron en su mano izquierda un cordoncito rojo para espantar las malas energías.

Pero una de esas noches de duelo personal, en sueños, la hermana vio una luz peregrina y comenzó a seguirla. La luz se detuvo en un lugar perfumado lleno de muelles y visiones, perfecto para descansar, inhabitado, un claustro de soledad sin tristezas ni dolores. Miró de repente una espectral ánima parecida a su hermana, que caminaba por sobre un puente. En mitad del camino, aquella imagen que flotaba, volvió la cabeza y le dijo:

_No tendré miedo para que tú tampoco tengas miedo.

Y cruzó el puente y la otra hermana comenzó a seguirla.

Al día siguiente, cuando encontraron el cuerpo frío de la joven que parecía dormida, algunos dijeron que la hermana se la había llevado, otros simplemente alcanzaron a decir que ella misma se había ido porque ya la tristeza le había helado los huesos…


HASTA UNA PRÓXIMA LECTURA, AMIGOS

La hermana... | Ecency