El ataque de las hormigas
Acostado en el piso, Hasain miraba el camino largo de hormigas que había del jardín hasta la puerta de entrada. Eran hormigas grandes y culonas, amarillas y rojas que hacían un desfile hacia el interior de la casa. Él había intentado por todos los medios eliminarlas, pero por lo visto no había podido. Furioso, empezó a echar insecticida por todas partes, también palabras y gruñidos.
El olor a plaguicida envolvió inmediatamente la casa, pero esto no fue obstáculo para que Hasain cerrara las puertas y ventanas con trapos impregnados de veneno tratando de obstruirle el paso a las hormigas. Se fue a la habitación y no encendió las luces. Con los ojos bien abiertos aguardó en mitad de la oscuridad. Como a la hora de estar vigilante, sintió un pinchazo en el cuello: las hormigas habían logrado entrar a la casa.
Hasain encendió las luces y se miró en el espejo: un círculo rojo e hinchado abarcaba casi todo el cuello. Le dolía mucho toda la zona superior del cuerpo, sin embargo comenzó a buscar los insectos. No estaban en el piso, tampoco en las paredes. Se iba a dar por vencido cuando sintió que algo le recorría la cabeza. Alzó los ojos y ahí estaban: caminando por el techo.
Frenético, impregnó una toalla con veneno y con la ayuda de un palo, comenzó a pasar la tela por la parte superior de la casa. Sintió que los pulmones le dolían, pero aun así, colérico y exaltado siguió la tarea. Al día siguiente, cuando uno de los vecinos llegó a la casa de Hasain, encontró que la puerta principal estaba destruida. Entró a una de las habitaciones y allí, en el piso, el cuerpo de Hasain sin vida y sobre él, miles de hormigas en fila.
o:<0>:o
El olor a plaguicida envolvió inmediatamente la casa, pero esto no fue obstáculo para que Hasain cerrara las puertas y ventanas con trapos impregnados de veneno tratando de obstruirle el paso a las hormigas. Se fue a la habitación y no encendió las luces. Con los ojos bien abiertos aguardó en mitad de la oscuridad. Como a la hora de estar vigilante, sintió un pinchazo en el cuello: las hormigas habían logrado entrar a la casa.
o:<0>:o
Hasain encendió las luces y se miró en el espejo: un círculo rojo e hinchado abarcaba casi todo el cuello. Le dolía mucho toda la zona superior del cuerpo, sin embargo comenzó a buscar los insectos. No estaban en el piso, tampoco en las paredes. Se iba a dar por vencido cuando sintió que algo le recorría la cabeza. Alzó los ojos y ahí estaban: caminando por el techo.
o:<0>:o
Frenético, impregnó una toalla con veneno y con la ayuda de un palo, comenzó a pasar la tela por la parte superior de la casa. Sintió que los pulmones le dolían, pero aun así, colérico y exaltado siguió la tarea. Al día siguiente, cuando uno de los vecinos llegó a la casa de Hasain, encontró que la puerta principal estaba destruida. Entró a una de las habitaciones y allí, en el piso, el cuerpo de Hasain sin vida y sobre él, miles de hormigas en fila.