“A su regreso, luego de un largo viaje. Ella pensaba en su esposo y en lo afortunada que había sido. Por su parte, él, se encargaba de preparar una velada íntima. Pero, esa lluvia que caía en ráfagas sobre la carretera, inundaba los caminos de la vida, de dos amantes que se esperan para una cita…”
Desde muy temprano no pensaba en otra cosa. Sentado en el puesto de oficina se mantuvo ansioso durante toda la jornada. Hoy era la tan esperada cita. Postergada intimación, que lo mantiene vivo y que domina cada minuto de su melancólica vida.
Un hombre apartado de la realidad, dedicado al trabajo, no conoce la resignación. Espera solo la hora de salida para correr a los brazos de su mujer y refugiarse.
Queriendo acabar con la rutina maldita que se repite como ciclo interminable y que pisotea sus planes, mientras el recuerdo le lastima. Él, se niega a admitirlo.
Había logrado detener los hechos en una relación atemporal, donde siente que sus días son perfectos. Usa el teléfono para encargar un ramo de rosas a destinatario y vela, porque cada detalle de hoy, sea igual, al del día anterior, a su vez, igual al de mañana.
Días hipnóticos, idénticos unos a otros. Él mira con honor el anillo de matrimonio que lleva el nombre de su amada grabado a fuego. Su mente está fija, en aquel enloquecedor encuentro con la figura nacarada y el rostro terso de su mujer. Como ángel caído del cielo que corre hacia él, invitándole a huir, mientras se cubre el camino con pétalos.
Al fin, son las 4:00 pm, hora de firmar la salida y poner en marcha su plan secreto. Común gesto habitual, se despide de cada uno de sus compañeros. Mientras ellos, también acostumbrados, le miran con lástima. Le ofrecen una palmada al hombro en señal de aliento.
Todo está listo para el invariable acontecimiento, pero su mirada se pierde. Parece marcado, pareciera que su nuevo intento, esta vez, le muestra la salida al amante fracasado.
Se detiene en la puerta de la oficina, voltea sobre el hombro y los mira.
Dice:
_ ¡Tal vez, no regrese mañana!, tengo planes, no sé cuánto dure. Mi esposa regresa de un largo viaje y luego de todo este tiempo sin vernos, he planeado una cita impostergable. Dejé mis cuentas en orden como quién se va de vacaciones. ¡Qué otra cosa es!, sino eso, poder al fin descansar al lado de mi mujer y dejar que el tiempo pase…
Hoy en día, su silla permanece vacía y la hoja de entrada, sin su firma. Sus compañeros sabían su manía de planificar cada día el misterioso encuentro con su esposa fallecida. Pero no imaginaban, la realidad de su pena y donde terminaba su angustia. No le volvieron a ver.
Queda para el recuerdo la historia de aquel hombre apartado de la realidad, dedicado al trabajo… Queriendo acabar con la rutina maldita repetida como ciclo interminable y que pisotea sus planes, mientras el recuerdo le lastima…
FIN
[Original Content]
@nachomolina2
venezuela
2021