¡Simplemente, te extraño!

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7y

Todas las mañanas sigo la misma rutina

Después de despertar vuelvo a cerrar mis ojos intentando recordarte, es una sensación tan absurda, te acabo de ver en mis sueños, paseamos juntos, compartimos un helado en una banca del parque al que tanto te gustaba ir, reímos sin parar cuando al quererte dar un beso casi caigo al resbalarme de la banca, y de no ser por ti, seguramente hubiera caído, pero eso no nos afecto en lo más mínimo, seguimos en lo nuestro, amándonos.

Luego corriste por el lugar, yo te seguí ciegamente –en verdad estoy cegado por el amor me digo a mí mismo, cuando a mi alrededor no puedo ver nada mas que tus bellos labios, rojos, carnosos, delicados, invitándome a pecar —si así lo quieres llamar, al acto de demostrar frenéticamente cuánto te amo.

En el sueño siguió pasando el tiempo, hora tras hora nos pregonamos ese amor, una y otra vez, todo era perfecto hasta que llega la hora de despertar, hora en la que recuerdo y regreso a mí realidad, una realidad en la que no te encuentras, ya no existes.

No es que te hayas alejado de mí, ni siquiera que nos hubiéramos separado, lo que duele es saber que esa maldita enfermedad llamada cáncer te alejó para siempre de mis brazos, me he quedado en completa oscuridad, porque mí sol se apagó, mi estrella ya no brilla en esta triste soledad desesperada por volverte a ver, te necesito a mi lado porque ya no puedo vivir sin ti, espero verte pronto y que volvamos a estar juntos como merecíamos.

Hasta siempre, soy de ti...

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Fuente de las imágenes: 1, 2,3.

¡Simplemente, te extraño! | Ecency