La fatiga ya me vence,
los ojos siento cerrar,
la visión se desvanece,
alerta debo estar.
Llamo a mi voluntad,
pero no quiere llegar,
la fiebre aún no cede,
pobre niño de mamá,
tu carita sonrosada,
y tu calor inusual,
¡ay!me dicen queridito,
que aún te sientes mal.
En mis manos tu manito,
la derecha nada más,
pues bajo tu almohada,
la otra oculta está.
Sudorosa tu manito,
informándome está,
la fiebre, va a bajar,
un suspiro de alivio,
me escucho exhalar,
y en su frente, mi mano,
calmada se posa ya.
Duerme tranquilo, mi niño,
mamá en guardia está.