📱🚨 Cuando hasta el teléfono te dice: “¡Corre!”
Hay días en los que uno revisa el teléfono esperando encontrar un mensaje de WhatsApp, una notificación de Facebook o quizás una oferta que nunca podremos comprar.
Pero el pasado 18 de agosto pasó algo diferente.
El teléfono decidió convertirse en sismólogo.
De repente, miles de cubanos recibieron una alerta que decía, básicamente: “Advertencia de terremoto. Mantén la calma y busca refugio en algún lugar cercano.”
¿Mantener la calma?
Hermano… ¡si el teléfono está gritando!
😂
La imagen que acompaña este post resume perfectamente el momento: un edificio temblando, el suelo partiéndose y uno mirando la pantalla del celular pensando:
“¿Y esto es real o mi teléfono también está teniendo problemas?”
Lo más curioso es que aquella alerta provocó preocupación en varias provincias. Algunas personas salieron de sus viviendas y centros de trabajo pensando que realmente estaba por ocurrir un terremoto.
Y después llegó la aclaración:
No había ocurrido el terremoto que anunciaba la alerta.
El CENAIS informó que su red de estaciones no había detectado un movimiento telúrico de gran magnitud que justificara aquella advertencia. La Defensa Civil también desmintió que existiera una alerta oficial.
Y aquí comienza la parte verdaderamente interesante.
Porque un terremoto real puede hacerte salir corriendo de tu casa.
Pero una falsa alarma de terremoto puede hacerte salir corriendo, volver a entrar, mirar el teléfono, revisar Facebook, llamar a alguien, preguntar al vecino y finalmente quedarte mirando la pantalla pensando:
“Bueno… ¿y ahora quién me devuelve los años de vida que perdí?”
😂
Lo sucedido también deja una reflexión importante.
Vivimos en una época donde confiamos muchísimo en nuestros teléfonos. El celular nos dice cuándo lloverá, cuánto demoraremos en llegar a un lugar, dónde está nuestra familia y hasta cuándo debemos levantarnos.
Entonces, cuando aparece una advertencia de emergencia, nuestra primera reacción es creerla.
Y es completamente comprensible.
El problema aparece cuando la tecnología se equivoca.
En este caso, todavía existen interrogantes sobre el origen exacto de aquella alerta. Algunas explicaciones apuntaron inicialmente al sistema de alertas sísmicas de Android, que utiliza sensores de teléfonos para detectar posibles movimientos. Sin embargo, posteriormente un portavoz de Google afirmó que Android no había detectado ni enviado una alerta de terremoto en Cuba, por lo que el origen de la notificación continuó siendo objeto de discusión.
Mientras tanto, Cuba ya sabe algo que probablemente no necesitaba aprender:
también podemos tener un terremoto… de notificaciones.
Y eso me hizo pensar en algo.
Los terremotos verdaderos no avisan siempre.
Los apagones tampoco.
Los problemas económicos tampoco.
La vida, en general, tiene esa desagradable costumbre de no mandar notificaciones antes de complicarse.
Por eso quizás lo más importante que podemos sacar de este episodio no es solamente reírnos del susto.
Es recordar que, cuando aparece una alerta de emergencia, hay que respirar, mantener la calma y buscar información en fuentes oficiales antes de entrar en pánico o comenzar a compartir cualquier cosa que aparezca en redes sociales.
Porque si algo nos enseñó esta experiencia es que un teléfono puede equivocarse, pero el miedo se propaga muchísimo más rápido que cualquier señal.
Y sí…
Cuando vuelva a sonar una alerta de terremoto en mi teléfono, probablemente mi primera reacción será mirar al techo.
La segunda será mirar el teléfono.
Y la tercera será preguntarme:
“¿Esta vez tiembla la tierra… o está temblando el software?” 😂📱🌎
Gracias a mí familia a mi hija @diazktty y a su marido
@valderalazaro por la gran familia que son