Tirado en la cama de mi habitación, veo el rompecabezas que inicié hace 50 insomnios... Muchas son las piezas que faltan por encajar para que el dibujo de aquel rostro tome coherencia. A decir verdad, he avanzado muy poco. Las fichas parecen las mismas, pero cuando las pruebo, simplemente, no encajan.
La caja advierte que la complejidad es avanzada, 3 mil son las partes que lo conforman, creo que son demasiadas, creo que ya no recuerdo cuándo lo empecé.
Es en las noches, antes de mi intento por dormir, cuando me doy a la tarea de medir los momentos, de pesar la importancia de las personas, incluso, veo de qué tamaño son las cosas que he alcanzado a mi edad. Bajo esa subjetiva lectura, voy acertando lugares en el reguero de la vida que trato de organizar. Hay fragmentos que todavía no sé dónde van.
Es miércoles, son las 4:30 am, el reloj avanza y yo no voy en la cuerda de él, la paciencia es ese arte supremo que nunca desarrollé para ningún juego, tampoco para vivir, y eso me ha costado mucha paz.
Tengo bastante frustración, no doy acierto de ingeniería para armar la silueta de esa cara, estoy seguro que se me han extraviado buenas almas y aleccionadoras ocasiones, en cambio, los sueños que me había fijado, esas fichas sí las encontré, llenas de polvo, descoloridas, pero ahí están. Por supuesto, sin el resto de las otras piezas, difícilmente cobren sentido aquellos deseos.
Son las 2:35 am de otro lunes, sigo sumando minutos a este "juego divertido", que advierte que es para personas adultas.
Hoy armé otra buena parte de la imagen, resulta que lo hice tras llamar a viejos amigos y preguntarles cómo estaban, otras moldes fueron encajando luego de que perdonara a los familiares de los que me había alejado. También ayudé a una anciana a pasar al otro lado de la calle... Encontré algo de compasión, creo que voy bien.
Dos meses han pasado desde que abandoné la construcción de la estructura, sucede que me tomé la tarea de contar si en verdad había 3 mil piezas. ¡Tenía razón! ¡No están completas! Nadie, nunca nadie, agregó instrucciones para decir qué hacer si te faltan identidades, si te falta vida, si careces de metas, si no tienes amigos... creo que el único responsable es quien diseñó el juego... es decir... yo.
Cuatro años más agregué a mi fecha de nacimiento. Ya no le dedico mis insomnios a aquel juego, ahora me lo tomo en serio, porque entendí que estar semidormido, poco lúcido y con dificultades para determinar la realidad de mi realidad, hacía que odiara armarme con las piezas que me faltaban. Sin embargo, un día, cuando era de día, recordé que me fue bien cuando fui llenado de bondad todo lo que hacía, aquello que juraba y todo lo que perdonaba...
De esta forma, he hallado nuevas y mejores piezas, y poco a poco, estando tranquilo y sin apuros, brillo un poco más que la vez que pasada, mas todavía estoy incompleto. Estoy determinado a emplear el tiempo que sea necesario para ofrecerle al mundo una mejor versión de este rompecabezas.
Autoretratos tomados con una Nikon D5200 y un lente 35mm
Primera foto ||| Iso: 640 | F: 1,8 | 1/60
Segunda foto ||| Iso: 800 | F: 1,8 | 1/90