Deseando una semana llena de milagros, la Fe se mantenga y no se agriete; se mantenga firme así como lo que significa.
Una espera… ¿para qué? Esta espera.
En muchos momentos nos encontramos con colas o personas en espera en diferentes momentos o espacios y la verdad no sabemos que se espera en esas colas.
A veces, logramos preguntar, otras veces como no es de nuestro interés seguimos de largo, solo observar y ya, sin preguntar ni siquiera por curiosidad. Al ver tantas personas con tapa bocas, se nota la existencia a la espera de una atención, comprar algo o recibir algo que están donando o quien sabe para qué.
En estas colas, vemos mucho, escuchamos mucho, aunque la mayor parte de los temas de conversación se convierten en quejas que no llevan a nada satisfactorio, las personas se cansan, mucho sol, quizás no llevan agua o protección para sus cabezas por el sol inclemente que se recibe.
Muchas caras de fastidio, cansancio, de preguntarse ¿hasta cuándo? Y quien sabe desde qué hora están allí. Ese pensamiento que quizás muchos lo repiten con esa famosa pregunta ¿hasta cuándo, esto? Olas para el gas, para pagar servicios, para una atención médica gratuita, que a veces terminan sin ser atendidos, desgastados por el día allí sin poder hacer nada, descuidan otras cosas y al final no consiguen lo que allí ofrecieron.
Así ocurre en diferentes ciudades, acuden tantas personas y esperan, esperan entre bullicio, cargas emocionales que se describen en quejas comunes donde no se ve salida o una oportunidad para mejorar algo, o quizás lo que fueron a buscar no dio para todos, o fue tanta gente que el tiempo de atención no se dio a vasto…o una nueva jornada o quizás quedan en esperan para otra que quizás no ocurrirá.