Un día me hizo un regalo el diablo, sin yo pedirle nada, de una vez me transfirió.
Tampoco dijo porque lo hacía, solo dijo que era por hacer las cosas bien.
Ahora bien, en ese momento no tenía pinta de diablo, no había mostrado los cachos y tampoco la cola.
Pero como todo lo que en diablo da, más temprano que tarde lo cobra.
Comenzó a cobrarme pero en otra moneda, no había manera, yo no entendía porque tenía que pagar por un premio o regalo.
Empezó a exigir lealtad, apelando a la amistad, se quejaba de falta de cariño pero lo que exigía era dinero, "quién te apoyó fui yo primero" repetía y repetía.
Pido disculpas a belcebú por compararlo con semejante "pobre diablo", porque como sabes tú, más de uno le sigue el juego, tras los centavos que pueda dar apelando a una amistad.