Y me senté bajo el pino, me recosté en el césped que parecía cortarme la piel con cada contacto, pensé, lloré, soñé y recordé. Recordé cuando eramos felices, cuando reíamos sin saber razones, cuando nos amábamos hasta con palabras hirientes. Recordé quién era yo antes de usted, recordé quién era usted antes de mí.
Miré al horizonte entre suspiros profundos y irritantes, mire sus ojos en la distancia... me miraba como algo inigualable, algo de altura... algo por lo cual valía la pena luchar, pero se volvió muy tedioso para aguantar; y en un ultimo llanto lo deje volar con los azulejos del monte, lo vi irse y decirme que esto no era un adiós si no un hasta pronto.
Usted me dolió, pero qué dolor tan sabroso de vivir.