Años atrás, la indígena Maria Mueses de Quiñones llevaba a su hija Rosa, sordomuda amarrada en su espalda. Era un terreno lleno de pendientes y rocas, la fuerte lluvia no paraba, y Maria se resguardo en una pequeña cueva. Estando ahí su pequeña dijo:
―Mamá, mamá vea esa mestiza―.
María le dijo a su pequeña hija que no veía nada, luego abrió sus ojos y recordó que Rosa era sordomuda.
―Rosa hablo―. Dijo Maria, emocionada con el acontecimiento.
―Rosa jamás había pronunciado palabra, bien saben que es sordomuda. Hoy en las piedras lajas dijo que veía a una mestiza, yo no observe nada, pero mi pequeña se ha curado―.
El párroco y los habitantes del pueblo marcharon hacia aquel lugar, al llegar encontraron una virgen pintada sobre la piedra. En su honor construyeron esta maravillosa Iglesia.
Está bien, no la construyeron tan linda, pero con los años y algunos retoques se convirtió en uno de los templos más bonitos del mundo.
Waldo tenia que ir a visitar este lugar.
―¿Waldo, es necesaria la foto con el ángel?― Pregunte.
Respondió... no respondió, solo se paró frente al ángel y tuve que tomar la foto.
Tiene bellas luces en la noche, imposible no embelesarse con esta vista.
Un lugar que debe visitar cuando venga al sur de Colombia, más aún si usted es un fiel creyente. Si no lo es, no importa, dicen las leyendas que el diablo siempre ronda por esos lados.
Créditos texto, dibujos, fotografías y video: Margarita Palomino.