Era una tarde como todas, cada uno hacía lo que está de moda, unos chateaban con el celular, otros jugaban con la computadora sin parar. Un canto ameno se escuchó, la despelucada sin peinarse de la casa salió, la siguieron el gato de una bota y la zarigüeya ladradora.
Por el acantilado se asomaron, ballenas de colores estaban pasando, también iba un león marino, que se había unido en el mar Pacífico.
Historias increíbles pasan, no las pierdas por estar en la computadora viviendo de forma imaginaria, a no ser que me estés leyendo, eso si sería bueno.
Créditos: Margarita Palomino.