Hay un ser de alas brillantes, en la maceta que en mi casa yace, no estoy segura si es una abeja, porque no es amarilla, sino verde y con cabellera negra.
Su rostro es enigmático, lleva colores variados, no parece hacer daño, se ve amigable este insecto raro.
Le gusta pararse en las cortinas, puedo notar que sus antenas son bien bonitas, una lleva la luna cuando mengua y la otra la luna llena.
Se para entre las ramas...
Y con los caracoles habla...
Cuando la sed llega, bebe del charco agua.
Y si está cansado, se acuesta en las galletas de color dorado.
Mentiras, eso no es así, el insecto lo que hace, es comer las galletas.
Tengo varios proyectos olvidados, así que en este confinamiento, aproveché para irlos terminando. Es el caso del Insecto Tierra, ya que había elaborado su cara en porcelana fría, pero me faltaba retocar y construir su cuerpo.
Este fue el proceso de elaboración:
El Insecto Tierra, lleva el rostro pintado de verde para camuflarse entre los árboles, como antenas tiene la luna cuarto menguante y la luna llena. En su rostro lleva pintado a un lado el sol, en el otro la luna y en su cabello negro lleva estrellas. Sus alas son brillantes, hasta ahora no ha volado, pero estoy segura de que cuando lo haga, lo hará muy alto.