El cepillo fue despedido,
le llegó un anuncio en un papel amarillo,
pobre objeto sin trabajo a quedado,
ahora ¿quién dejará los dientes bien lavados?
El cepillo empieza a caminar,
por la tubería se va,
pasa por el río, llega al mar
y comienza a flotar.
Un calamar lo agarra,
lo lleva al prado marino que despeinado anda,
es tiempo de cepillarlo
y dejarlo con un liso extremado.
El cepillo se sienta feliz con su nuevo trabajo,
va por una hoja y dibuja aletas de tono grisáceo,
las coloca en la parte rosa,
para poder nadar entre las hojas.
Fin
Ojalá todo lo que llega al mar fuera capaz de convertirse en pez...