Está bien, quizá no es el sueño de muchos, pero si era el mío.
Está bien estoy exagerando, no era mi sueño, pero si me encanta el maní, y un día tenía muchos cacahuates en su vaina, así que decidimos sembrarlos con Waldo Aurelio.
Pum, si escucho bien, Pum, llega esa mujer sabia, a quien todos admiramos, con cara dulce, la que está con nosotros en las buenas y en las malas y dice:
Si tienen la duda de quién era esa mujer maravillosa, era mamá.
Era frustrante revisar día a día la matera y encontrar: NADA, claro a quien se le ocurre sembrar maní en una matera y en época de lluvia. Waldo le ponía agua cada tres días para asegurarse que tuviera las condiciones necesarias.
Y, Cada amanecer trae una nueva luz, y como la esperanza jamás debe perderse, un día, apareció un pequeño brote en la tierra que creíamos árida, nuestro primer cacahuate estaba creciendo.
Ahora mi madre va a pedir que le regale cacahuates, pensé yo. Junto al buen waldo, habíamos desafiado las leyes del cultivo de Arachis hypogaea, y ya pensábamos en sembrar feijoa, aguacate, maíz, lechuga, tomate; nada nos detendría, hasta que una voz dijo:
Obvio, solté la carcajada, porque ella sigue mirando mis cacahuates con escepticismo.
No puedo estar segura si van a darnos maní o no, lo que sí es cierto es que cada día crecen más, incluso aparecen otros germinando, así que, si algun dia vienen a visitarme a Pasto, yo saldré a la sala con un puñado de cacahuates para ofrecerles.
De todo se aprende, y ahora que vemos crecer este maní, he notado que en la noche sus hojas se cierran, como si fueran alas de mariposa; lei sobre eso y es característico de algunas plantas de la familia Fabaceae, a la cual pertenece el cacahuate. Esto se llama Nictinastia, que es una reacción a la luz, ellas no cierran sus ojos en la noche como lo hacemos nosotros, pero si juntan sus hojas, para mantener el calor del día y protegerse de bajas temperaturas en la noche.
Luego de saber esto, me enamore más de mis cacahuates.
Por eso cambié de opinión, nadie comerá a Arachis hypogaea , tendré mi planta de adorno en casa, así que si van a venir traigan su maní , porque a Cacahusos (su nombre desde hoy) nadie lo va a tocar.
Créditos texto y fotografías: Margarita Palomino