En tiempos de seguía,
una hoja se aburría,
su cuerpo se secaba
y sonaba cuando alguien la pisaba.
Con su maleta en avión se marchó
y la hoja con las nubes se mojó,
sobre ella un paraguas creció
de tonos verde y marrón.
El paraguas quería conocer las fresas,
salto del avión de graciosa manera,
llegó a un cultivo de estas,
abrazó a una y se quedó con ella.