Muchas veces nos desesperamos por conseguir a ese alguien especial que complete y mejore nuestros días. Otras veces nos aferramos a personas que aunque nos hagan daño, dentro de nuestra mente las necesitamos para poder vivir, o para ser felices. Y eso es algo que está mal por muchas cosas. Pero principalmente porque como lo comentaba en posts anteriores, la persona más importante de tu vida, terminas siendo tu mismo.
Como es que se aspira tener un gran amor y llegar a tener una conexión tan especial con alguien si no somos capaces de conectar con nosotros mismos. Si no somos capaces de amarnos, de querernos, de darnos palabras de aliento, de ser nuestros mejores amigos, si no somos capaces de entender nuestro mundo interior, ¿como rayos aspiramos entender el de un tercero?.
Durante muchísimo tiempo estuve sola, no entendía la razón por la cual nadie podía tomarme en serio. Y cada vez que intentaba relacionarme más profundamente con alguien al final no se concretaba nada y una vez más terminaba desilusionada. Llegó un punto en el que me decía a mi misma que el problema era yo, y estaba en lo cierto, por qué en el fondo buscaba entablar una relación con alguien no porque sentía algo especial, si no por el simple hecho de no sentirme sola, y eso estaba mal, muy mal.
Por qué al final de cuentas una relación de pareja es aprender a ser un equipo, ayudarse a crecer, apoyarse, crear proyectos juntos, visualizar un futuro juntos. Una pareja es un complemento no una pieza sin la cual no puedes vivir. Y cuando entiendes y aceptas esto, las cosas fluyen y se mantienen en pie por mucho tiempo. En fin, está soy yo divagando en mis pensamientos una vez más, por ahora me despido. Nos vemos en la siguiente publicación.