El día de hoy vengo con unas palabras que mas que todo van dirigidas hacia mi misma, una especie de apoyo emocional en tiempos en los que siento que todo se va derrumbando sobre mí, sin que yo pueda intervenir.Es curioso que a pesar de que siempre comparto cosas que me gustan por acá en steemit, casi nunca hablo de una de las cosas que mas amo y valoro en mi vida, mi carrera. Soy estudiante del 4to año de medicina, aunque siempre que menciono esto las personas recurren a preguntar mi edad por que no me creen que tengo 20 años y que efectivamente me falta "poco" para graduarme. Durante los últimos 3 años he vivido experiencias increibles, porque definitivamente como siempre me dijeron la época universitaria es la mejor de todas. A pesar de ser una carrera sumamente exigente y desgastante, me gusta, es algo que me apasiona, saber el funcionamiento del cuerpo, como se maneja, que procesos se llevan a cabo para que podamos percibir el olor de una rosa, sentir un abrazo, de verdad que cuando te metes de lleno a conocer el cuerpo humano te quedas maravillado, eso para mi es una de las cosas que mas me gusta de mi carrera, digamos que de esa curiosidad por saber más sobre la fisiología humana nació mi amor por la carrera de medicina.
Lo que no tenía en cuenta la María del pasado era que esta carrera no solo implica saber cosas, no basta memorizar información, no basta con conocer a fondo el funcionamiento del cuerpo, porque cuando tienes a tu paciente en frente no solo representa una enfermedad, si no que representa una persona que posee emociones, sueños y miedos igual que tú, y que desarrollar una buena relación con esa persona influye muchísimo en tu vocación. Recuerdo que una vez un profesor nos dijo que no importa cuantos libros leas, no importa cuanto memorices tus apuntes, no importa cuan buenas sean tus calificicaciones, no importa cuanto te manden a estudiar en la universidad, algo que jamás te enseñan es a tratar con las personas, a desarrollar esa relación médico-paciente que es tan importante como el conocimiento científico, y esta ha sido una de las lecciones que mas rudo me ha tocado aprender, puesto que siempre he sido una persona bastante cerrada y exageradamente tímida El hecho de iniciar conversaciones para mí es todo un deporte olímpico, sin embargo he tenido que aprender a relajarme un poco y dejar que las cosas fluyan, me toco aprender a escuchar a la gente, a interpretar sus gestos, me toco aprender a ser más humilde, a colocarme en el lugar del otro, a ser más humana.
Todos los días me cuestiono si esto es realmente para mí. Hay días en los que amanezco desanimada, triste, pensando que no soy suficiente para esta carrera, que quizá esta no es mi vocación. A parte de esto, para nadie es un secreto la durá situación que se vive en Venezuela, y creanme que si ya de por si ser estudiante universitario es un dolor de cabeza, serlo en este país es 3 veces peor, vives día a día intentando no deprimirte al ver tanta miseria, incertidumbre y desesperación en la cara de las personas, que lo que te genera es una sensación de querer desechar todo a la basura y salir corriendo. Aulas muy precarias, compañeros que abandonan la carrera por falta de dinero o porque sencillamente terminan huyendo de esta locura, en busca de nuevos horizontes, de nuevas metas. Odiseas para llegar a clases, falta de profesores, falta de insumos, inflación que te consume, inseguridad que te genera un constante miedo que te corroe desde dentro, falta de calidad humana, falta de valores, falta de empatía, ganas de abandonar el barco, o mas bien de saltar de él sin importar lo que te espere en el óceano.
Pero así como existen los días malos, también estan los buenos, esos en los que me levanto con ánimo de luchar, con mente positiva, con ganas de aprender, pero sobre todo con ánimos de seguir adelante para alcanzar ese sueño que alguna vez me propuse. No es un camino sencillo, mucho menos corto, pero si hermoso. Sé que vale la pena luchar por esto, porque en medio de tanta desgracia, de tanta incertidumbre, de tanta decepción, esto es una de las pocas cosas que me mantiene en pie, porque de alguna manera, me niego a que este régimen me obligue a abandonar esto también.
Hoy ha sido uno de esos días en los que me siento triste, desesperanzada, y de cierta forma esta es mi manera de desahogar un poco lo que siento y de darme un poco de ánimos. Les juró que no es sencillo mantenerte emocionalmente estable dentro de todo esto, pero rendirse es darle ventaja al enemigo. Espero que les haya gustado mi escrito, nos vemos en la siguiente publicación.