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¿Te parece familiar? A mí me pasa todo el tiempo.
Estudio ingeniería y a veces me resulta frustrante ver en el cuadro de honor, los nombre de las personas que necesitan mi ingenio (o el de otros) para resolver sus problemas, en lugar del mío. Para aliviar la impotencia suelo decirme a mí misma que las calificaciones no significan nada… Pero creo que soy yo contra el mundo.
Y es que es muy natural asociar la máxima calificación con una gran inteligencia -porque esto es cierto la mayoría de las veces-. Esta idea está tan arraigada a nosotros, que nos sentimos inteligentes cuando obtenemos buenos resultados en algún examen, y tontos cuando pasa lo contrario -pese a que sabemos que no lo somos-.
Esto sucede porque cuando nos mandaron al colegio nos dijeron que teníamos que volver con buenas calificaciones, no con conocimientos, y así nos hicimos dos ideas equivocadísimas:
Hay que memorizar para pasar, (sin que memorizar implique aprender).
Y si hay que memorizar para poder pasar, entonces la calificación que obtienes cuantifica lo que "sabes".
Nuestros padres se empeñaron en las calificaciones porque es la manera más práctica de verificar nuestro progreso en la escuela, y luego muchos de nosotros lo hicimos para medir nuestro propio progreso, y a veces, compararlo con el de los demás.
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En el sistema educativo que conozco, se les enseña y exige lo mismo a decenas de niños distintos que comparten un salon de clases.
En el sistema educativo que conozco, un genio con dislexia, trastorno de déficit de atención u obsesivo compulsivo no podría ser reconocido como genio por el simple hecho de que podría colapsar durante un examen, no le alcanzaría el tiempo o simplemente no lograría concentrarse.
En el sistema educativo que conozco, un genio con malas calificaciones tendría que inventar una píldora para curar el cáncer o descubrir un planeta habitable para enceguecernos con su brillantez, y demostrarnos que las calificaciones no dicen mucho sobre nosotros, tal como lo han hecho mentes brillantes como la de Einstein, Darwin, Hawking, Leonardo Da Vinci y otros.