Qué delicia es salir, comer rico y sentir esa paz que solo da el estar en sintonía con uno mismo.
Es curioso ver cómo algunos se esfuerzan tanto, con un esmero casi admirable, por intentar apagar la alegría ajena o arruinarle el día a los demás. Lástima que se van a quedar con las ganas. Nos mantenemos firmes, intactos y sonriendo, básicamente porque el odio y el rencor jamás van a encontrar espacio en mi corazón. Mientras otros se desgastan en su propia amargura, yo elijo seguir disfrutando de la vida (y de este plato). 🍽️🤍